Shamániko consolida su obra como muralista

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Pocos saben que el nombre de pila del artista multidisciplinario Shamániko es Iván Nikolay Monroy Bustos, según lo reveló elministro para la Cultura este domingo al comienzo del programa Aquí con Ernesto Villegas.

Durante la entrevista, el colombiano Shamániko explicó, entre otras cosas, el origen de su denominación profesional. “Por iniciativa personal quise relacionarme con el arte medicinal. Me conecté mucho con los chamanes y la memoria ancestral y con frecuencias que se han convertido en el arte con el que me desarrollo. A través de este concepto de multiarte (involucra a todas las disciplinas) quiero hacer historia. Que se cuenten historias de nuestro pueblo y tradiciones”, dijo.

La figura del chamán, agregó, lo representa, porque “hace un esquema arquitectónico para curar. Se pinta, canta, danza y entra en trance. Trabaja todas las artes con la medicina, para curar. Y eso busco con mi trabajo: quiero que tenga una conexión profunda con la persona que mira la obra”.

Shamániko tuvo a su cargo la realización del largo mural con imágenes aborígenes en la autopista Gran Cacique Guaicapuro, a la que llegó luego de una visión y una convocatoria de la prosperidad junto a su compañera Aurora Carrascal. Primero, fue contactado para le realización conjunta de siete murales para el Bicentenario de la Batalla de Carabobo. “No podía detener los proyectos, porque se trancaba la prosperidad. Así que seguí adelante”.

Al conocer su idea, fue llamado por Venezuela Bella, el Ministerio de la Cultura y Pdvsa desarrollos urbanos para elaborarlo.

“Estoy muy agradecido con la vida por permitirme hacer un proyecto como este Fue un trabajo arduo, pero gratificante. Tenía que tener una dinámica cromática y estética en toda su extensión y sobre eso comenzamos a trabajar”.

Para este bogotano que celebra 20 años en el país, dijo que analizó fotos de antes de 1900 y mucho antes, no solo para saber cómo eran los antepasados, sino para tratar de descubrir su esencia.

“Hablo de los indígenas desde lo espiritual, por eso no están el tradicional negro y marrón que se utiliza para pintarlos; sino tonos rosados y violetas, que son rayos de luz medicinales. Estoy seguro de que es el mural más grande del mundo, aunque no lo he certificado (con el Guinness). Me gustaría hacerlo porque Venezuela se merece ese reconocimiento”, agregó.

Shamániko llegó a Venezuela en pleno paro de 2002. Venía en uno de los cinco autobuses que cruzaron la frontera para apoyar al presidente Hugo Chávez. “Desde niño he sido bolivariano. Leía mucho y el primer libro que leí fue El general en su laberinto. Cuando supe que le habían cambiado el nombre al país, me quise venir”.

Fuente: Últimas Noticias

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